Zoológico de Basilea
El zoo de Basilea alberga en la actualidad más de 10.000 animales y 588 especies (2023) en una superficie reducida de 11 hectáreas. Desde hace más de 150 años, el «Zolli» se presenta como una institución comprometida con la educación, la investigación, la protección de la naturaleza y la conservación de las especies.
Sin embargo, la realidad de su colección de animales y de sus actividades es muy distinta, como demuestra entre otras cosas la gestión de su grupo de elefantes africanos.
La institución de Basilea prevé un amplio plan de expansión de aquí a 2050 (Zolli2049), que contempla la incorporación de dos nuevas áreas (+2 hectáreas) y la acogida de especies emblemáticas como los manatíes y los osos.
Conservación
Según un estudio realizado por la FFW, el zoo prioriza ante todo las especies que presentan un interés para su exhibición pública y el entretenimiento de los visitantes, en detrimento de los programas de conservación y de las especies vulnerables in situ. Cerca del 90% de las especies cautivas en Basilea no se encuentran en peligro de extinción. El Zolli apenas participa en programas de reintroducción y centra sus esfuerzos principalmente en algunas especies de aves (en particular, el ibis eremita). Además, su contribución financiera a los programas de conservación in situ, realizada principalmente a través del Naturschutzfranken (aportación voluntaria de 1 a 2 francos suizos (CHF) añadida al precio de la entrada, creada por zoológicos suizos para financiar proyectos de biodiversidad y protección de hábitats) resulta insignificante en comparación con su volumen de negocio y las elevadas inversiones previstas para sus infraestructuras.
Ciencia
Por otra parte, la contribución del zoológico a la investigación fundamental sigue siendo limitada. Aunque se realizan estudios sobre el comportamiento de los grandes simios, especialmente en colaboración con la Universidad de Neuchâtel para investigar el origen del lenguaje, la institución invierte principalmente en programas de investigación aplicada relacionados con la cría en cautiverio: reproducción, gestión y salud de especies cautivas (flamencos, asnos de Somalia, hipopótamos pigmeos, etc.). Este análisis contrasta claramente con la imagen que el zoo intenta proyectar y con el mensaje conservacionista que promueve, revelando su función como un simple escaparate de cara a la galería.
Educación
El zoológico de Basilea afirma también desempeñar un papel importante en la sensibilización y la educación del público ante los retos de la conservación de la biodiversidad y del entorno. Sin embargo, la educación no constituye un objetivo prioritario de los zoológicos suizos y los mensajes transmitidos suelen ser contradictorios y sesgados, y el zoológico de Basilea no es una excepción. En este contexto, los animales se presentan ante todo como objetos de exhibición y entretenimiento, en un entorno artificial que limita tanto la comprensión de sus comportamientos naturales como la percepción de las amenazas que enfrentan en libertad.
La educación informal es muy limitada en comparación con el discurso institucional. Los letreros y los carteles informativos proponen textos breves, muy poco actualizados y simplificados, con escasa profundidad, especialmente en cuestiones de conservación y en los aspectos éticos relacionados con la cautividad. A través de su programa de sensibilización, el zoo de Basilea propone sesiones de alimentación comentadas y experiencias de voluntariado en el Kinderzoo a través de talleres centrados en el mantenimiento cotidiano del establecimiento. En este sentido, la experiencia del visitante se basa en gran medida en una visita desconectada de la realidad de los animales en su medio natural.
Basilea podría educar de manera mucho más profunda si dejara de presentar al elefante cautivo como el centro de la experiencia y utilizara recursos contemporáneos para mostrar aquello que el público no puede ver en un recinto: la complejidad de sus sociedades, la distancia que recorren, la importancia del barro, los sustratos, el agua, la sombra, la elección social, la autonomía y sus roles vitales para el funcionamiento de los ecosistemas. Sensibilizar al público es esencial, pero esta misión puede cumplirse sin tener a los animales cautivos en condiciones que no responden a sus necesidades primordiales.
Los elefantes de Basilea
A pesar de los importantes fondos invertidos en la renovación del recinto Tembea (en torno a 28 millones de francos suizos) en 2017, los elefantes siguen viviendo en un entorno reducido y estéril, con escasa vegetación y carente de estímulos. Este espacio no puede satisfacer plenamente sus necesidades biológicas, espaciales y cognitivas fundamentales. En lugar de replantearse la cautividad de los elefantes, el zoo continúa participando en programas europeos de reproducción e intercambio de animales, lo que, según diversas voces críticas, contribuye a perpetuar un sistema cada vez más cuestionado por la ciencia y la sociedad.
El zoológico de Basilea alberga actualmente a 3 elefantes africanos de sabana (Loxodonta africana):
- Tika (hembra, 13.07.2007), madre de Kimana y Mali
- Kimana (hembra, 20.04.2020), hija de Tika y Abu (inseminación artificial)
- Mali (hembra, 14.10.2022), hija de Tika y Tooth
Estas elefantas llegaron a finales de mayo de 2026 procedentes del zoológico de Wuppertal, en Alemania, para sustituir a Rosy y Maya, las dos últimas elefantas que seguían cautivas en Basilea y que fueron trasladadas a dos zoológicos distintos de Francia durante la primavera de 2026.
Veamos una breve cronología de los elefantes en cautividad en el zoológico de Basilea:
Nacimiento de Pambo, la última cría de elefante nacida con éxito en Basilea. Pambo murió en 2013 en el zoológico de Valencia (España).
Llegada de Yoga (nacido en libertad en Botsuana), y su traslado posterior a un zoo sueco.
Rosy y Maya, nacidas alrededor de 1995 y capturadas en libertad en Botsuana, llegan al zoo de Basilea. Ambas estuvieron vinculadas a la controversia relacionada con la reserva de «Tuli», en Botsuana, acusada de realizar capturas y abatimientos de elefantes salvajes —un método extremadamente violento y traumático para las manadas— con el fin de regular una población considerada «demasiado numerosa». Estos animales sufrieron malos tratos durante su cautiverio, mientras esperaban su traslado a zoológicos de todo el mundo.
Llegada y posterior traslado de los machos Calimero y Jack en el marco del programa de reproducción. Primera cría de Heri nacida muerta (véase más abajo).
Eutanasia de Tusker, un macho trasladado a Basilea en 2021 en el marco del programa de reproducción del zoológico. Tusker padecía tuberculosis. El zoo conocía que ya había estado expuesto a esta enfermedad, pero no adoptó ninguna medida para separarlo de las hembras del recinto. Por el contrario, permitió que se reprodujera con Heri, que, según las directrices de la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA), había superado la edad recomendada para la reproducción en cautividad.
El zoo anuncia que la cría que Heri gestaba había muerto y que la madre se encontraba en estado crítico. Unas semanas más tarde, la institución informó de que el estado de Heri se había estabilizado y de que la cría se convertiría en una «piedra abdominal», sin consecuencias para la madre.
Heri es sometida a eutanasia sin que se haya publicado ningún informe de necropsia. Nunca se reveló la causa exacta de su muerte, aunque es probable que falleciera a consecuencia de una infección provocada por la presencia del feto muerto en su vientre durante 18 meses.
Rosy y Maya son trasladadas respectivamente a los zoos de Amnéville y al Wow Safari de Peaugres, en Francia. El zoo de Basilea alega problemas de «convivencia» entre ambas para justificar su traslado en nombre del «bienestar animal». En realidad, debido a su avanzada edad, no estaban en condiciones de participar en el programa de reproducción del zoológico.
Tika, Kimana y Mali son trasladadas del zoo de Wuppertal al zoo de Basilea, quedando separadas del resto del grupo que permanecía en Alemania, en particular de Sabie, madre de Tika, con quien habían convivido toda su vida. El zoo de Wuppertal explica el traslado por la necesidad de modernizar el recinto de elefantes, lo que reduce temporalmente la capacidad de albergar al grupo completo de seis individuos. Basilea, por su parte, comunica su intención de continuar con su programa de reproducción de elefantes en cautividad.
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